Alan Scott fue un oftalmólogo que en los años 70 comenzó a investigar la toxina botulínica como tratamiento médico para corregir serias afecciones visuales. El medicamento que desarrolló a partir de la toxina se convirtió en la base de una industria tan famosa como multimillonaria por su uso cosmético para eliminar arrugas. Luego de años de investigación y esfuerzos para producir lo que llamaron inicialmente “Oculinim”, en 1991, vendió los derechos a Allergan. Al año siguiente, esta compañía cambió el nombre de la droga a “Botox”.

En 2002 la FDA de Estados Unidos aprobó el Botox para uso cosmético, algo que a Scott le pareció “ligeramente frívolo”, según declaró al diario The San Francisco Chronicle.

¿Qué es el “bótox”?

“Botox es el nombre comercial de la toxina botulínica de tipo A. Se trata de un medicamento biológico apto para la inyección bajo la piel, destinado a relajar los músculos. La arruga dinámica no se nota al relajar el músculo. Puede durar de cuatro a seis meses”, explica el doctor Jorge de los Ríos y agrega que este medicamento no sólo puede ser utilizado en estética, sino para diversas patologías como los tics nerviosos.

“El bótox es hoy la consulta número uno en estética en Tucumán”, sintetiza el profesional tucumano, que tiene casi dos décadas de experiencia en el rubro. “Cada vez se está usando más. Es un procedimiento que no toma más de 10 minutos en el consultorio. Hoy es, sin dudas, lo más pedido”, ratifica.

Según la doctor Valeria Cannata, el éxito del bótox se debe a que “es un tratamiento mínimamente invasivo, por un lado. Por el otro, a que permite mejorar algunos rasgos de la cara sin distorsionar las características faciales, obteniendo resultados naturales. Hay que tener en claro que la toxina botulínica no es un material de relleno y que por lo tanto no aporta volumen, sino que relaja los músculos, lo que permite que la expresión siga siendo natural”, explica.

NO ES MATERIAL DE RELLENO. La función del botox es relajar los músculos.

Múltiples usos

Se aplica comúnmente en la frente, el entrecejo, en el contorno de los ojos (las famosas “patas de gallo”), en las líneas verticales en el cuello y para levantar las comisuras de la boca. Y su empleo en el campo de la medicina no se agota allí.

“Tiene otras aplicaciones más avanzadas que requieren de una mano entrenada, como el caso de la sonrisa gingival. Otra muy particular que estuve implementando bastante el año pasado es para la hiperhidrosis axilar, que es la sudoración profusa de las axilas. Lo que hace es disminuir la cantidad de sudoración”, puntualiza la doctor Mariana Escobar. Además de estas cuestiones estéticas, es aprovechado en otras especialidades médicas. “Los neurólogos y oftalmólogos la pueden usar para tratar parálisis faciales o blefaroespasmos. Y los odontólogos, para evitar el bruxismo”, detalla Cannata

El “Efecto Pandemia”

Escobar y Cannata coinciden en que notan un aumento de consultas de personas interesadas en aplicarse bótox durante el último año. Ellas lo atribuyen a un posible “efecto de la pandemia” y al uso del barbijo. Al igual que muchas personas se volcaron a la actividad deportiva en época de coronavirus, no descartan que el interés creciente por la medicina sea una tendencia inserta en esta línea: el cuidado del cuerpo.

“En Tucumán, con el efecto de la pandemia y el uso de los barbijos, parece que la gente comenzó a prestarle más atención al tercio superior de la cara. Fundamentalmente, a la frente y a la mirada. El correlato de esta situación es que se ha despertado mayor curiosidad con respecto al uso del bótox. Y por ende también se incrementó el interés por el consumo”, correlaciona Escobar.

NUEVAS APLICACIONES. Se utiliza para tratar la hiperhidrosis axilar.

“La consulta para aplicar la toxina aumentó luego de la primera ola de la pandemia. Tal vez por el estrés causado por la cuarentena, lo que ha impactado directamente en la autoestima”, sostiene Cannata.

Juventud y bienestar

¿A qué responde la fascinación que produce el bótox? ¿Por qué cada vez más personas se interesan por él? “Creo que pasa por el bienestar. Por verte al espejo y no querer verte con arrugas. Querés ser joven siempre. El ser humano busca la juventud”, sostiene De los Ríos.

Cannata no cree que vivamos en una sociedad obsesionada con la juventud, por lo que sostiene que el interés y el uso de bótox responde a una cuestión de bienestar. “Creo que al vernos mejor nos sentimos mejor y eso contribuye a mejorar nuestra salud ya que dependemos de nuestro equilibrio bio-psico-social”, manifestó.

Hombres y bótox

Según los médicos tucumanos, el uso de bótox dejó de ser una “cuestión de mujeres”. La preocupación estética y la búsqueda de bienestar no tiene género. Poco a poco, más hombres se suman al bótox.

“Tengo muchos pacientes hombres. Están cuidándose, pero antes lo veían como un tabú, que era cosa de las mujeres. El hombre ya está usando bótox, cada vez hay más consultas de varones”, expresó De los Ríos.

Cannata coincide con que “cada vez hay más hombres que consideran aplicarse botox como tratamiento contra el envejecimiento. Ellos también sufren problemas de autoestima con la aparición de líneas de expresión y arrugas. Los hombres se preocupan cada vez más por su aspecto y por la búsqueda de métodos para ralentizar el paso del tiempo”.

“Por cada 10 mujeres vienen tres varones. Ahora vienen más, pero siempre tuve pacientes varones. Los de 45 a 50 años se animan un poco más. Los más grandes no tanto”, concluye Escobar. (Producción periodística, Paula Cavanna)

Al detalle

Cada vez más jóvenes

“Hace diez años nos consultaba gente de 40 años y más grandes. Hoy nos están consultando chicas de 23 y de 25 años. Se llama ‘baby bótox’ a pequeñas dosis puntuales que duran menos tiempo, unos tres meses. Así el músculo se acostumbra y se llega a los 60 años con menos arrugas”, afirma Jorge de los Ríos.

A tener en cuenta

“La persona que coloque bótox tiene que ser médico y estar entrenado. Como estamos hablando de una toxina y es un medicamento, no solamente hay que conocer las contraindicaciones sino también los efectos que puede causar si se coloca mal o en dosis exageradas”, advirtió Mariana Escobar.

“Es un tratamiento muy seguro si es realizado por profesionales de la salud. Recomendamos establecer una relación de confianza con el médico, y hacer todas las preguntas pertinentes para aclarar dudas”, expresó Valeria Cannata.